EL VINO DE PEPE BOTELLA EL FRANCHUTE

«A mi me guztan laz papa aliñá, con zu «zebollita», con zu perejí, eza zon laz papa que me guzta a mí»…

La papa Sanluqueña criada tradicionalmente en Navazos (tierras del interior, labradas al nivel del rio Guadalquivir, para ser regadas a cada subida de marea del Atlántico) es la embajadora del viajero humilde que llega con una «hartá» de hambre, a cualquier bar gaditano.

 

Romántico ¿verdad? Patatas regadas al son de la luna y mucha tierra blanca en un lugar donde la luz inunda de energía y paz el paisaje. Cielos azules y laderas suaves, de viñedos infinitos que invitan a dibujar siluetas, e imaginar tiempos pasados, aquellos en los que José Bonaparte, Pepe Botella para los amigos, paseaba airoso a caballo, por aquellas albarizas sanluqueñas. Hasta entonces, el vino de antes de los franceses, se elaboraba en tinajas de barro y se gastaba durante el año en las tabernas, ventorrillos y tascas, metido en toneles, sin más añadidos que algún cante entre el bullicio del local. El vino no se sometía a crianza biológica, ni se encabezaba con alcohol, no habia ningún sistema establecido en la elaboración del vino, se hacía, se bebía y punto. Fueron las necesidades de un comercio floreciente las que aguzaron el ingenio de bodegueros y comerciantes. En honor a la verdad, la culpa no fue de los franceses, si no de los británicos, que a mediados del XIX les dio por beber vino de Jerez, sin conocimiento. Fue realmente entonces, cuando se plantea crear un sistema de crianza del vino en cadena y mantener así los estándares de calidad, de un vino cada vez más demandado.

Aparece así el sistema de solera y criaderas, por el que el vino joven rellenaba la bota de arriba o primera criadera, la primera rellenaba la segunda a así hasta la ultima o solera, por estar en el suelo, de la que se obtenía finalmente el preciado vino. Este sistema garantizaba un producto de una calidad excelente año tras año, gracias a las levaduras presentes en la superficie del vino, que lo criaban, a la vez que lo protegían de la luz y la oxidación.

Nostálgicos documentados en este vino, responsable del apogeo comercial y surgimiento de la alta burguesia jerezana de mediados del XIX, empezaron casi dos siglos después a preguntarse ¿cómo era el vino de antes de los ingleses? ¿A que sabían los caldos que bebía Pepe Botella?.

Abanderados en esa búsqueda, un grupo de amigos, que se hacían llamar Equipo Navazos, empiezan a poner el grito en el cielo hasta el punto de resonar en los techos todas bodegas del marco geográfico. ¿Cómo era posible que teniendo viñedos tan antiguos como la filoxera, sigieran año tras año haciendo el mismo vino?¿porqué si la materia prima era tan excepcional y única, seguían haciendo un vino clónico y exento de la más mínima improvisación?¿Porqué nuestros vinos no tenían año de nacimiento y parecian huérfanos de registro, sin pena, ni gloria?

Las carnes abiertas de algunos, la conciencia removida de otros y el orgullo herido del imaginario de sus bisabuelos,  magnates del vino, hizo el resto.

A día de hoy han vuelto esos vinos particulares, personalísimos y diferentes, tanto que no hay dos iguales y lo mejor aún evolucionan con el paso del tiempo como los grandes vinos de guarda, manteniéndose más vivos que nunca. Elaboraciones que van desde los mostos más joviales a sobretablas de añada, pasando por crianzas en barrica o vinos de asoleo. Maceraciones en frio, vendimias tempranas y un sinfín de variables de vanguardia al servicio de éstos, ya renovados; ¡vinos de antes de los ingleses!.

Ahí van algunas referencias:

De Jerez a Sanlucar pasando por El Puerto y Chiclana.

-Sábalo, Patinegro, As de Mirabrás y Mirabrás, Beta sur, Toto, de bodegas Barbadillo.
-Las 30 del Cuadrado, de bodegas Hidalgo La Gitana.
-Mar de Argüeso, de bodegas Argüeso.
-Manzanilla de añada 1/11, de bodegas Callejuela.
-Forlong blanco, 80/20, Burbuja, Mon Amur, Amigo Imaginario, La Fleur, de bodegas Forlong
-Le Fleq de Flequi Berruti
-Ojo de Gallo, de bodegas Estévez.
-Socaire, Socaire oxidativo y Tivo de bodegas Primitivo Collantes.

De Lebrija, el vino que soñaba con ser manzanilla… (esto merece una explicación, que voy a dar, claro)

-Nebris, de bodegas González Palacios.

Don Francisco González Palacios, puso en jaque a toda una Denominación de origen, cuando se le ocurrió ponerle a su preciado vino Lebrijano, el nombre de Manzanilla. Levantó ampollas en Sanlucar, ya que para él su vino tenía las mismas características que la susodicha y de hecho los viñedos de los que se nutria, compartian territorio en Trebujena. Esto no quedó así y se llevó a juicio, no exento de polemicas y argumentos de una y otra parte.


Hasta el tribunal constitucional llegó el vino de Lebrija, que finalmente perdió su última batalla, pero el tesón de don Francisco, ha quedado patente, no solo por sus firmes convicciones, sino por la calidad de sus vinos y a día de hoy está amparado por la D.O.P. Lebrija.

De Montilla a Moriles y de la Palomino a la Pedro Ximenez.
-Fresquito, Fresquito de Pasto y Brut nature G1 de bodegas Pérez Barquero.
-3 Miradas, El Garrotal, Ladera de Benavente y Paraje de Riofrío Alto, de bodegas Alvear.
– Dulas, de bodegas La Salud.

Y por último, los artífices de esta historia:
-Ovni PF, ovni PX, Navazos Niepoort de EQUIPO NAVAZOS.

¡TODOS LOS CAVINOS LLEVAN A ROMA!

Breve explicación del proceso de búsqueda on line de un vino determinado y todo el proceso a través de correos, llamadas telefónicas, transferencias y demás para conseguir nuestro preciado botín. Os aseguro que es muy divertido y el vino sabe mejor cuando ha sido difícil ponerlo en tu mesa para disfrutarlo con amigos.

GUÍA DE VINOS. QUE NO TE DEN GATO POR LIEBRE

Cuando queremos comprarnos unas gafas de sol, queremos que sean bonitas, a la moda, que nos protejan del sol y además que tengan un buen precio. Por supuesto, no vamos al supermercado a comprarlas ni pretendemos ,para nosotros, llevar las que lleva todo el mundo, ya que buscamos algo diferente y exclusivo que nos diferencie del resto y nos de ese toque único y personal que nos haga sentir especiales. Una vez tomada la decisión, las llevamos perfectamente guardadas en su funda, por lo menos al principio y las limpiamos con esmero antes de ponérnoslas.
Y digo yo… ¿porqué no hacemos eso mismo al comprar un vino? No me refiero a ir a una óptica a pedir un crianza del Bierzo precisamente…
El vino, al contrario que unas gafas, es un producto perecedero, vivo y cambiante. Tenemos el concepto que al estar embotellado es un elixir perfectamente estanco y perdurable en el tiempo, nada más lejos de la realidad, de ser así yo mismo viviría dentro de una botella…
Por tanto, debe ser un producto tratado con el mismo cuidado que la fruta, con la diferencia que está habla por sí sola con su aspecto, mientras que el vino esconde sus virtudes y defectos detrás de un pobre corcho.
Mi consejo es comprar el vino siempre que se pueda, directamente a la bodega, pues como unos padres a un hijo, le van a dar el mejor trato. Lo ideal es hacer las compras los lunes, ya que si lo hacemos avanzada la semana, corremos el riesgo de que la empresa de transportes castigue al vino todo el fin de semana  en un almacén poligonero con el techo de chapa a 40° C a la sombra.
Lo mismo ocurre con distribuidores, supermercados y tiendas de barrio. Normalmente compran mucha cantidad de vino y lo almacenan, vendiéndolo poco a poco. El problema es que las condiciones de guarda del vino no son buenas, salvo que lo especifiquen expresamente (algunas vinotecas disponen de cavas donde guardan todo el vino). *

Como resultado el producto se deteriora y no disponen de las últimas añadas, lanzando “ofertas” para sacar al mercado añadas pasadas y vinos de sospechosa calidad… http://boquitadecura.com/cuando-hay-que-comprar-los-vinos/

Y os preguntaréis, ¿pero qué tiene el vino para que sea tan frágil?
Fijaos, es bien sencillo. El vino es agua, alcohol, esencias, pigmentos y microorganismos. Las esencias que contiene se estropean en contacto con el aire (como cuando cortamos una manzana por la mitad) y se deterioran con una temperatura excesiva (os habéis fijado que malo está el jamón en verano). Los microorganismos también se activan demasiado con el calor (que se lo digan a las bacterias de los pies en verano). Además el enólogo/a diseñó el vino para que estuviera a una temperatura determinada y no es casualidad. Durante la fermentación (transformación mediante levaduras del mosto en vino) se controla la temperatura a sabiendas de que los aromas y sabores que contenían originariamente las uvas sean perceptibles para nosotros y el vino se muestre en todo su esplendor.
¿No os habéis fijado que un tinto muy frío no huele ni sabe a nada y que un blanco del tiempo no huele y sabe fatal? Es como un edredón de verano o un bikini de invierno.

 

 

 http://www.soleraiberica.com/inicio.htm

Un pequeño establecimiento de trato personal y muy grato. Conservan el vino entre algodones entre las gruesas paredes de la casa antigua en la que se encuentra. Es un placer ir a comprar, Alfonso se encarga de que siempre encontremos aquello que buscamos.

https://catatu.es/

Una opción muy interesante. Son meros intermediarios para bodegas que no tienen tienda on line. Ofrecen el producto en su web pero no lo tienen físicamente. Una vez realizado el pedido, lo recogen en bodega y nos lo llevan a casa.

https://coallagourmet.com/es/

Una tienda on-line super exclusiva. Tienen todos los vinos del elitista club formado por Equipo Navazos https://www.equiponavazos.com/es/inicio/ . Un grupo de amiguetes que iban a las bodegas, elegían las mejores botas (barricas) de vino, las compraban y embotellaban su vino. Primero se lo repartían entre ellos pero se corrió la voz y ahora con un poco de suerte, el pueblo llano puede comprar en esta web, algunas de estas joyas enológicas.

http://bodegasorowines.com/

Se trata de un grupo bodeguero con precios muy competitivos y buena relación calidad-precio. Tiene en sus filas el top ventas Juan Gil y algunos vinos excepcionales como Clio o El Nido.

https://www.clubcuvee.com/es/

Se trata de la pagina de venta on-line del gigante Grupo Freixenet. Al igual que catatu, no disponen del producto almacenado si no que recogen el vino en las bodegas y lo llevan a casa. La atención al cliente es excelente. Son expertos en el producto y están siempre dispuestos a resolvernos dudas o asesorarnos acerca de cualquiera de sus vinos y cavas, tanto por correo como vía telefónica.

http://www.principedeviana.com/

https://www.monjardin.es/

https://www.bodegainurrieta.com/

Boquita de cura tiene debilidad por Navarra. Su atención al cliente es tal y la amabilidad y el trato tan buenos que estoy seguro de que sus vinos llevan la impronta de la tierra y el carácter de sus gentes.

https://www.bodegasfarina.com/

Esta bodega de Toro elabora el primer vino de cada año, después de la vendimia. Sale al mercado la tercera semana de Noviembre y la bodega se encarga de que el vino esté en todos los bares, restaurantes, tascas, mesones y en la casa de boquita de cura el día D, para que en toda España se descorche el primer vino del año a la vez. Sublime.

 

Quizá los vinos más inaccesibles on-line sean los del Priorat, el Bierzo y los vinos gallegos. Son bodegas muy pequeñas que producen un numero reducido de botellas al año y que aún apuestan por el trato tu a tu.

Producen vinos de una calidad excepcional y se los quitan de las manos, así que pensarán, «el que quiera vino, que venga a mi casa»…

Otra denominación de Origen que a mi parecer necesita actualizarse, es Montilla -Moriles. Es verdaderamente difícil comprar vino. La mayoría no tienen venta on-line o no tienen actualizada la web.

!A pesar de tener vinos con 100 puntos Parker!

¿QUÉ PASA CON LOS BLANCOS EN VERANO?

 

Cuando llega el verano, empieza la búsqueda sin fin de algo que nos refresque la garganta, nos quite la sed, nos recomponga y si puede ser que nos traslade a un campo de césped recién cortado, lleno de jazmines y limoneros en flor, cubiertos de rocío mañanero, mientras una suerte de querubines nos abanica con sus alitas, escuchando a los jilgueros chapoteando juguetones, en el agua de un arroyo cercano.

El vino también tiene su lugar en los cálidos días de verano.

Algunos tintos, si digo tintos… ¡¡¡Y NO ES BROMA!!!, pueden beberse en verano. Los tintos jóvenes y los de maceración carbónica son los elegidos en este caso, ideales dándoles un puntito de frío antes de beberlos.

Los reyes indiscutibles del calor son los vinos blancos, ¡pero ojo! no todos, de hecho en este caso van a tomar especial protagonismo aquellos más humildes y sencillos, no por ello de peor calidad.

Vamos a huir de vinos complejos, con maceraciones muy prolongadas, de fermentación en barrica o blancos sobre lías. Estos vinos son muy aromáticos, complejos y densos en boca, con bastante alcohol y con notas que recuerdan a vainilla, bollería, mantequilla, tostados, frutas en almíbar… como veis cosas no muy apetecibles para la mayoría cuando estás en un chiringuito. Así los vinos elaborados con uvas Chardonnay, Malvasía, Moscatel, Gewüstraminer o Pedro Ximenez normalmente van a dar lugar a vinos excelentes, pero muy, muy intensos, perfectos para unos quesos curados y con el aire acondicionado a 16º C.

Los vinos que propongo son los elaborados con uvas más planas en cuanto a su paleta de aromas, con menos intensidad y con un punto de acidez que le den al vino ese puntito de frescor que estamos buscando.

Los blancos manchegos hechos con uva Airén son un buen ejemplo. Ciertos toques a manzana verde y piña, con poco alcohol y muy fáciles de beber.

La omnipresente uva verdejo de Rueda también entraría en el lote, como estándar de vino blanco español, buscando elaboraciones sencillas de vino cosechero del año.

Otras zonas como Huelva, hacen también vinos frescos que adelantando la vendimia buscan uvas más verdes y ácidas. Además como curiosidad, la uva Zalema es autóctona y solo se cultiva allí. Algunos blancos elaborados con Jaén Blanca también dan la talla y los blancos riojanos y catalanes hechos con Macabeo o Viura como la llaman en La Rioja.

En la mitad norte de España se hacen algunos vinos con Savignon Blanc que podrían encajar ya que aunque son muy aromáticos tienen acidez suficiente para refrescar sin resultar empalagosos.

Algo más caros pero espectaculares son los vinos gallegos,  los famosos Albariños y los excepcionales vinos hechos con uva Godello. Tienen una elevada acidez y unos increíbles toques cítricos además de ciertos recuerdos salinos por su proximidad con el Atlántico.

Por último no nos podemos olvidar de los cavas. En este caso yo elegiría siempre un Brut Nature, elaborados por el método tradicional con Macabeo, Xarello y Parellada.

“Y NO ES BROMA”

En Cádiz no se da “puntá” sin hilo y hay que hilar finísimo cuando se habla para que no te pase como a mi cuñado en Conil:

“¡Camarero!.  Por favor ponga media de cazón en adobo, unas papas aliñás y media de ortiguillas. Ah y de beber una caña bien fría y un rioja del tiempo”. (Agosto, con un levante que le sacaba brillo a los adoquines de la calle.)

El camarero, de nariz aguileña, con una camisa abierta hasta el ombligo que dejaba entrever un ancla de oro colgando de su pecho bronceado, hizo un silencio y a continuación gritó:

“Quilloooo, media de casón, una de papas, media de ortiguillas, una caña y un rioja del tiempo………… ¡¡¡Y NO ES BROMAAAAAA!!!.

Esto mismo se lo estaba yo contando a mi amigo Carlos, que en plena feria de la Manzanilla en Sanlúcar de Barrameda, quería pedirle al camarero un vino tinto en lugar de una manzanilla. Le advertí que no le iba a hacer gracia que no pidiera una manzanilla, vino por el que se celebra la feria, pero no me hizo caso y pidió su vino tinto.

Cuando sirvió la ronda, casualmente, las manzanillas estaban escarchadas cada cual en su catavinos, pero el tinto no. Al coger la copa Carlos casi se quema y es que ¡¡¡ACABABA DE SACARLA DEL LAVAVAJILLAS!!!

 

https://www.santacatalina.es/

https://contrerasruiz.com/index.php/es/

http://www.bodegascamposreales.com/

https://www.bodegainurrieta.com/

https://www.clubcuvee.com/es/producto/dos-lustros-2/

 

DEJARSE LLEVAR POR LOS CANTOS DE SIRENA. LA RESACA

 

 

Una vieja conocida que tenía olvidada, hasta que esta mañana, ha venido a despertarme con dos mazas de encofrador, dándome en las sienes como a un cajón que no cierra o como un ciego a un interruptor. Estaba escondida en una garrafilla de vermú casero que me regalaron prometiéndome que era suavillo…

Que sería de alguno de nosotros sin ella que a pesar de sacudirnos una y otra vez como los flecos de la moto de un hippie, seguimos cayendo en su regazo igualito que los mujos de puerto que abren la boca sin preguntar a todo lo que caiga en el agua… o en la copa.

Hay tantos remedios como tipos de resacas a cual más inútil. Hay también verdaderos eruditos sobre el tema que exponen sus teorías en la barra del bar o en tu ojera, con tu hombro como atril a golpecitos de manilla muerta, para explicarte, los secretos de su fórmula infalible contra la resaca. La misma fórmula que a la mañana siguiente desechas en pos de un ibuprofeno, una cama a oscuras donde esconderte como una cucaracha y agua, pero a traguito corto, sorteando las náuseas con habilidad de faquir.

-“Hay que beber agua entre tragos”. Toda la noche en la cola del baño, tiene sentido, oveja de bala bocado que pierde, a menos que te lleves la copa contigo, como un asqueroso, claro.

-“Una cucharada de aceite, antes de salir de copas”.  Ojo que te vas de vareta.

-“Nunca mezclar bebidas”, entonces o bebo whisky con las tapas o toda la noche a base de vinaque.

-“Antes de acostarte, un ibuprofeno”. Hay que dar gracias si me despierto en la cama de una pieza, ¿ibupro…que?

-“Lo mejor es salir a hacer deporte para sudar el alcohol”. No, es mejor que te fulmine un rayo y dejar de sufrir.

-“Una cerveza nada más levantarte”. Para caerte muerto a continuación del asco. Eso, si no pones la cocina, pasillo y baño perdidos, con la media nevera que te jalaste antes de acostarte.

-“Una ducha fría”. Cuerpo cortado todo el día y resfriado con placas en la garganta y fiebre toda la semana.

-“Un zumo de tomate que te hidrata y tiene vitaminas”. Y acido, también tiene mucho ácido. El zumito se queda toda la mañana bailando en tu estómago como el platillo de un buscador de oro.

-“Una Coca-Cola bien fría”. Es mejor una patada fuerte en la boca del estómago, total para cómo se te va a quedar…

-“No hay nada como un buen desayuno continental”. Y una banda de cornetas tocando el “Quinto levanta…” Con el estómago de un colibrí, da gracias si puedes tomarte el ibuprofeno.

-“Yo no sé lo que es tener resaca”.  Ni tú, ni Superman, ni Blancanieves, ni el Chupacabras…no te jode…

La entrada en escena de la resaca también es muy variada y caprichosa.

LA INSTANTÁNEA: Muy de chiringuito de bar, el calorcito, las sardinas, la pipirrana de pulpo, los pinchitos y la ensaladilla rusa, piden beber cerveza sin conocimiento. Después el sol y la indigestión hacen el resto, el final ya lo sabéis. Idas y venidas al agua en un vano intento de refrescar la olla exprés en la que nos hemos convertido. Sopor, mal cuerpo, la cabeza como un balón de Pilates, la barriga como un poni de feria y la boca como la de Lawrence de Arabia comiendo cortezas.

LA” INCRESCENTE”: Esta tiene miga. Te despiertas, abres los ojos con desdén, esperando que la espada de Damocles te parta por la mitad y… no pasa nada. Recoges del suelo las monedas, la batería y la carcasa del móvil y apagas todas las luces de la casa… y te sigues encontrando extrañamente bien.  Cafelito prudente, te mueves como un mimo robando y te duchas… Montas el móvil, te vistes y llamas para quedar… ¡Estoy bien! Jajaja. Si, bien jodido, chaval.

Sales a la calle y a eso de las 12:00 aparece nuestra amiga. Primero un ligero escalofrío sin importancia, un ratito después, sudor frio, vas capeando el temporal como puedes, mientras siguen apareciendo en cascada cada una de las copitas que la noche anterior te tiraste a la cara, resultado: pijama y sofá con la luz tenue con más miedo que vergüenza.

LA RESACA EN BROTES: Esta viene con nosotros cuando vamos de vacaciones. Queremos verlo todo, visitar museos, hacer excursiones y vivir a tope nuestro tiempo libre. Se sale por la noche para conocer la ciudad y se prueban los brebajes típicos del lugar. La euforia y la ilusión nos despiertan para seguir conociendo la ciudad, pero… sin comerlo ni beberlo, en el free tour del Coliseo… ¡zas amarillazo! sudor frio y un tembleque soberbio con unas buenas nauseas, que con dos sorbitos de refresco y unos bocados al sándwich robado del bufet libre, desaparece. Por la tarde en la Fontana de Trevi de repente otra vez, no sabes si tirarte de cabeza a la fuente o al suelo a que te coman las palomas. Un café y un brioche por 30 euros y otra vez nuevo.

LA TEMBLORONA: Ésta es de semiprofesional. Días tontos que empiezan a mediodía con cañas, café, copas, cañas, copas y más copas… pero que como alumno aventajado se ha hecho la tarea. Normalmente en este tipo de resacas, el personaje de la historia, perro viejo, se ha retirado a tiempo y ha dormido lo suficiente como para que su hígado y sus riñones hicieran el trabajo sucio. Así al despertar, las secuelas han quedado limitadas a un tembleque de auténtico vinagre.

LA LOBOTOMIZADORA: Solo para profesionales. Más que una resaca es un estado. Solo se puede llegar a ella habiendo pasado por las otras repetidamente y en días consecutivos, lo que significa que la resaca se rinde y pasa de nosotros. No sabe ya qué hacerle a nuestro cuerpo a pesar de lo cual seguimos empinando el codo, así que, nos convierte en autómatas con la velocidad mental de un Espectrum de cinta, lo justo para ir a la barra y pedir la penúltima. Estados especiales que solo se consiguen en grandes ferias, romerías y cumpleaños encadenados, despedidas de soltero y fiestas de guardar.

Fuera de clasificación, no catalogada y prohibida por sanidad, existe una resaca vengativa, peligrosa y salvaje como el mismísimo lince que la observa desde la otra orilla, en El Parque Nacional de Doñana. Tan densa y letal como las nubes de mosquitos que cruzan el Guadalquivir para irse de feria por Sanlucar. Hablo… de la resaca de MANZANILLA.

Un fin de semana en su feria bebiendo manzanilla te garantiza una semana o más de coletazos cerebrales y alucinaciones, viajes astrales y una pesadez mental comparable a la de una «hartá» de tortillitas de camarones y papas aliñas. Solo unos pocos seguimos con ganas de repetir, la vieja guardia, corsarios, piratas y gente de mal vivir…

CEPA BOSQUET, UN VINO BLANCO CON BARRICA Y DE ALMERÍA

Una apuesta atrevida de Cepa Bosquet y de su intrépida enóloga. Un trabajo muy bien hecho teniendo en cuenta la dificultad en la elaboración y afinamiento de estos vinos. La máxima expresión de éstos está en Francia o en el norte de España, buscando acidez y uvas muy recias capaces de enfrentarse a la madera y salir airosas robándole sus esencias y manteniendo parte de su frescura. Virginia, ha conseguido uvas igual de poderosas recolectando aquellas que gracias a la altitud donde se encuentran los viñedos -a mas de 1000 metros- han soportado grandes cambios de temperatura y condiciones extremas, ideales para este tipo de vinos.

Todo ese trabajo que hay detrás es precisamente lo que se percibe en este vino, los matices de la piel de mandarina y la naranja se conjugan con la piña en almíbar y las flores secas. Según se calienta en copa se van abriendo notas fragantes de hinojo y ciertos matices tostados. En boca es denso pero fresco, con matices de jazmín y fruta ácida y deja un largo y sedoso paladar graso y cálido en boca.

Un vino para sacar pecho de nuestra tierra.

 

LOS VINOS DE MONTILLA. P.X. UNA REINA CON NOMBRE DE VARÓN

 

Mis primeros contactos con el vino de Montilla datan de la segunda mitad de los años ’90 cuando una horda de montillanos, invadía nuestro piso de estudiantes, cargados de bags in box de vino. Carlos, mi querido Carlos, era uno de mis compañeros de piso y de carrera y hoy se ha convertido, además de en uno de mis mejores amigos, en uno de los mejores fisioterapeutas expertos en neurología y por tanto es profesor en la Universidad de Cádiz.

Gracias a él y a sus amigos empecé, primero a engullir vino de Montilla, y años después a descubrir las particularidades de esta peculiar denominación de origen.

Y es que hacíamos concursos en el piso que consistían en tumbarse encima de una mesa y abrir la boca debajo del grifillo del bag in box y mientras los demás contaban a viva voz, tu ibas tragando vino hasta que se te salían los ojos y en ese momento, te cogían entre varios a bracillete y de sopetón te ponían de pie  y ea a intentar mantenerse de pie con un litro de vino entre pecho y espalda…

Tengo el dudoso honor de haber ganado el concurso en alguna ocasión con la consiguiente ovación por parte de los montillanos que entre gritos decían ¡ESTE ES BUENO, ES UNO DE LOS NUESTROS!, aunque claro, yo no me acuerdo de nada y “El Diego”, “El Agui” Y «El Loco» iban tan frescos…

Iré profundizando en esta tierra tan peculiar desentrañando recetas como el aliño de sus aceitunas o las gachas del día de los santos que si te ríes mientras te las comes te vuelves feo…

¡GRACIAS CARLOS POR ESE FIN DE SEMANA INOLVIDABLE Y GRACIAS A TUS PADRES!

EL HÁBITO NO HACE AL MONJE. VINO EN BAG IN BOX

No siempre es oro todo lo que reluce ni como he dicho antes, el hábito hace al monje. Una botella de cristal no siempre garantiza un vino excelente y como en este caso, el envase de cartón tiene mucho que decir.

Rebuscando en internet encontré esta bodega, que dicho sea de paso, tienen una atención al cliente estupenda, a sabiendas de lo pesado que soy yo por teléfono.

(Yo siempre llamo a la bodegas aunque haga la compra por internet y los frío a preguntas)

La señora que me atendió con su marcado acento maño no dudo en darme toda clase de detalles de sus vinos con una paciencia infinita.

Compré 10 litros de vino 5 de un cosecha y 5 del roble. Ambos son de la añada pasada 2018 que en un tinto bien conservado ayuda a suavizar matices y a afinar el vino. Están elaborados en su mayor parte con uvas merlot y cabernet sauvignon, ambas uvas muy nobles, sobre todo viniendo de Somontano lugar donde estas variedades dan lo mejor de si mismas. Para completar la elaboración tienen en menor medida también tempranillo y garnacha.

Me llamó la atención que hubiera una bodega de Somontano que envasara en bag in box, ya que es una denominación de origen que brilla por la calidad de sus vinos y el trabajo bien hecho y es que no olvidemos que grandes bodegas españolas como ENATE o VIÑAS DEL VERO pertenecen a esta denominación de origen.

No me equivoqué ya que los vinos están super ricos, el cosecha es todo fruta algo madura pero le da un ligero matiz dulzón que engancha nada más probarlo. Es verdad que en nariz se queda algo corto y no se aprecian grandes matices pero tiene una entrada fácil y un beber muy pero que muy agradable. Es un vino desenfadado que se puede beber en chato alternando con los amigos.

El roble es muy parecido aunque es más cálido y sobresale la madera tostada. Ese toque de madera le aporta aún más suavidad aunque es algo más denso en boca. Tiene un beber más pausado y recuerda a los vinos de tonel de antaño con un toque abocado.

Yo personalmente los mezclo en una botella de litro echando mitad y mitad (coupage boquita de cura) y me pongo tibio de vinaque del bueno por menos de 3 euros el litro. ¡Una compra acertadísima!

 

 

¿CUÁNDO HAY QUE COMPRAR LOS VINOS?

Y pensaréis, pues cuando va a ser… en cuanto la abstinencia me haga sudar y me empiece a temblar el pulso, que preguntas…

Para tomar el vino en perfectas condiciones organolépticas y podamos disfrutarlo en su plenitud, hay que tirar de calculadora y conocer los plazos en el proceso de elaboración. La vendimia suele empezar en septiembre y los vinos se maceran, se fermentan y se trasiegan para después dejarlos reposar para que decanten y hagan la segunda fermentación maloláctica (los tintos). Después, algunos se dejan unos meses sobre sus lías (blancos y rosados) o se pasan a barricas, foudres, tinajas de cemento… y por último se embotellan y tienen que dejarse reposar de la paliza que han recibido y el vino termine de afinarse antes de poder disfrutarlo.

Y… los primeros vinos del año son:

¡LOS TINTOS DE MACERACIÓN CARBÓNICA!(una elaboración muy particular que acelera el proceso). Bodegas Fariña saca su Primero la tercera semana de noviembre, es decir, solo dos meses después de la vendimia, simplemente, ¡espectacular!

 

Los vinos blancos jóvenes suelen estar listos al final del año y con suerte en Navidad ya podemos disfrutarlos.

Los blancos más complejos y más densos en boca suelen necesitar unos meses sobre sus lías y la mayoría están listos en primavera. Bodegas Inurrieta siempre tiene su Orchiquea antes de primavera.

Los rosados jóvenes suelen estar para San Sabastian el 20 de enero. (También hay rosados sobre lias…que lio)

Los tintos jóvenes sin madera siempre disponibles después de Semana Santa, ya que hacen una segunda fermentación y a partir de aquí calculadora.

Por ejemplo:

Un crianza de Rioja para salir al mercado tiene que estar en su tercer año, habiendo pasado 1 año en barrica. Es decir; en septiembre de 2017 se vendimió y en primavera del 18 entro en la barrica saliendo en 2019 embotellándose y esperando para ser bebido en 2020.

Los reservas y grandes reservas necesitan un periodo un poco más largo para poder consumirlos en su momento óptimo.

Esto que parece una tontería es muy importante saberlo ya que hay bodegas que lanzan al mercado vinos que por así decirlo aún están verdes y les falta tiempo en botella.

Como bodegas finca Villacreces que aprovechando el décimo aniversario de su superventas ha lanzado una edición especial de Pruno 2018 crianza y es imposible que sus taninos se hayan redondeado. Una buena oportunidad para comprarlo a buen precio, guardarlo y beberlo… el año que viene.