EL HÁBITO NO HACE AL MONJE. VINO EN BAG IN BOX

No siempre es oro todo lo que reluce ni como he dicho antes, el hábito hace al monje. Una botella de cristal no siempre garantiza un vino excelente y como en este caso, el envase de cartón tiene mucho que decir.

Rebuscando en internet encontré esta bodega, que dicho sea de paso, tienen una atención al cliente estupenda, a sabiendas de lo pesado que soy yo por teléfono.

(Yo siempre llamo a la bodegas aunque haga la compra por internet y los frío a preguntas)

La señora que me atendió con su marcado acento maño no dudo en darme toda clase de detalles de sus vinos con una paciencia infinita.

Compré 10 litros de vino 5 de un cosecha y 5 del roble. Ambos son de la añada pasada 2018 que en un tinto bien conservado ayuda a suavizar matices y a afinar el vino. Están elaborados en su mayor parte con uvas merlot y cabernet sauvignon, ambas uvas muy nobles, sobre todo viniendo de Somontano lugar donde estas variedades dan lo mejor de si mismas. Para completar la elaboración tienen en menor medida también tempranillo y garnacha.

Me llamó la atención que hubiera una bodega de Somontano que envasara en bag in box, ya que es una denominación de origen que brilla por la calidad de sus vinos y el trabajo bien hecho y es que no olvidemos que grandes bodegas españolas como ENATE o VIÑAS DEL VERO pertenecen a esta denominación de origen.

No me equivoqué ya que los vinos están super ricos, el cosecha es todo fruta algo madura pero le da un ligero matiz dulzón que engancha nada más probarlo. Es verdad que en nariz se queda algo corto y no se aprecian grandes matices pero tiene una entrada fácil y un beber muy pero que muy agradable. Es un vino desenfadado que se puede beber en chato alternando con los amigos.

El roble es muy parecido aunque es más cálido y sobresale la madera tostada. Ese toque de madera le aporta aún más suavidad aunque es algo más denso en boca. Tiene un beber más pausado y recuerda a los vinos de tonel de antaño con un toque abocado.

Yo personalmente los mezclo en una botella de litro echando mitad y mitad (coupage boquita de cura) y me pongo tibio de vinaque del bueno por menos de 3 euros el litro. ¡Una compra acertadísima!

 

 

¿CUÁNDO HAY QUE COMPRAR LOS VINOS?

Y pensaréis, pues cuando va a ser… en cuanto la abstinencia me haga sudar y me empiece a temblar el pulso, que preguntas…

Para tomar el vino en perfectas condiciones organolépticas y podamos disfrutarlo en su plenitud, hay que tirar de calculadora y conocer los plazos en el proceso de elaboración. La vendimia suele empezar en septiembre y los vinos se maceran, se fermentan y se trasiegan para después dejarlos reposar para que decanten y hagan la segunda fermentación maloláctica (los tintos). Después, algunos se dejan unos meses sobre sus lías (blancos y rosados) o se pasan a barricas, foudres, tinajas de cemento… y por último se embotellan y tienen que dejarse reposar de la paliza que han recibido y el vino termine de afinarse antes de poder disfrutarlo.

Y… los primeros vinos del año son:

¡LOS TINTOS DE MACERACIÓN CARBÓNICA!(una elaboración muy particular que acelera el proceso). Bodegas Fariña saca su Primero la tercera semana de noviembre, es decir, solo dos meses después de la vendimia, simplemente, ¡espectacular!

 

Los vinos blancos jóvenes suelen estar listos al final del año y con suerte en Navidad ya podemos disfrutarlos.

Los blancos más complejos y más densos en boca suelen necesitar unos meses sobre sus lías y la mayoría están listos en primavera. Bodegas Inurrieta siempre tiene su Orchiquea antes de primavera.

Los rosados jóvenes suelen estar para San Sabastian el 20 de enero. (También hay rosados sobre lias…que lio)

Los tintos jóvenes sin madera siempre disponibles después de Semana Santa, ya que hacen una segunda fermentación y a partir de aquí calculadora.

Por ejemplo:

Un crianza de Rioja para salir al mercado tiene que estar en su tercer año, habiendo pasado 1 año en barrica. Es decir; en septiembre de 2017 se vendimió y en primavera del 18 entro en la barrica saliendo en 2019 embotellándose y esperando para ser bebido en 2020.

Los reservas y grandes reservas necesitan un periodo un poco más largo para poder consumirlos en su momento óptimo.

Esto que parece una tontería es muy importante saberlo ya que hay bodegas que lanzan al mercado vinos que por así decirlo aún están verdes y les falta tiempo en botella.

Como bodegas finca Villacreces que aprovechando el décimo aniversario de su superventas ha lanzado una edición especial de Pruno 2018 crianza y es imposible que sus taninos se hayan redondeado. Una buena oportunidad para comprarlo a buen precio, guardarlo y beberlo… el año que viene.