CEPA BOSQUET, UN VINO BLANCO CON BARRICA Y DE ALMERÍA
Una apuesta atrevida de Cepa Bosquet y de su intrépida enóloga. Un trabajo muy bien hecho teniendo en cuenta la dificultad en la elaboración y afinamiento de estos vinos. La máxima expresión de éstos está en Francia o en el norte de España, buscando acidez y uvas muy recias capaces de enfrentarse a la madera y salir airosas robándole sus esencias y manteniendo parte de su frescura. Virginia, ha conseguido uvas igual de poderosas recolectando aquellas que gracias a la altitud donde se encuentran los viñedos -a mas de 1000 metros- han soportado grandes cambios de temperatura y condiciones extremas, ideales para este tipo de vinos.
Todo ese trabajo que hay detrás es precisamente lo que se percibe en este vino, los matices de la piel de mandarina y la naranja se conjugan con la piña en almíbar y las flores secas. Según se calienta en copa se van abriendo notas fragantes de hinojo y ciertos matices tostados. En boca es denso pero fresco, con matices de jazmín y fruta ácida y deja un largo y sedoso paladar graso y cálido en boca.
Un vino para sacar pecho de nuestra tierra.



datan de la segunda mitad de los años ’90 cuando una horda de montillanos, invadía nuestro piso de estudiantes, cargados de bags in box de vino. Carlos, mi querido Carlos, era uno de mis compañeros de piso y de carrera y hoy se ha convertido,
además de en uno de mis mejores amigos, en uno de los mejores fisioterapeutas expertos en neurología y por tanto es profesor en la Universidad de Cádiz.
debajo del grifillo del bag in box y mientras los demás contaban a viva voz, tu ibas tragando vino hasta que se te salían los ojos y en ese momento, te cogían entre varios a bracillete y de sopetón te ponían de pie y ea a intentar
mantenerse de pie con un litro de vino entre pecho y espalda…







