Como yo te la hago, como yo te la hago, olvídate, olvídate… nadie te la hará, ¡¡¡NADIE TE LA HARÁ!!!
Recetas y pócimasLA TORTILLA DE PATATAS
La tortilla de la suegra… ¿Qué dicen las suegras del Selu cuando su hijo le dice que su nuera María José hace las tortillas como ella? Imagínate… Mi suegra, como ya dije en #COAC17
Publicada por CanalSur Radio y Televisión en Martes, 21 de febrero de 2017

¡Toros, paella, sangría y olé!
Esa era la respuesta del italiano medio a la pregunta: ¿Di dove sei? a lo que yo respondia: sono spagnolo. Y sin embargo a mi me nombraban España y me venía a la cabeza una buena tortillica de patatas… bueno también recordaba a mis amigos, mi familia, la playa del zapillo, ir en manga corta hasta octubre y paro ya que me lío con las historietas del abuelo cebolleta.
Para que la tortilla quede melosa, dulce, suave, el huevo esponjoso y la patata blandita y con el punto de no desmoronarse hay que tener en cuenta varios factores:
-AOVE de aceituna arbequina
Para mí el más dulce. Si es de Basilio, que muele sus propias aceitunas, plantadas a pie de playa en las Negras y hace un aceite que te mueres, mejor. Si no, el de la cooperativa Nuestra Señora de los Angeles en Montellano, es también espectacular.
-Patata nueva amarilla
La francesa, que por mucho que me pese, es muy dulce y frie muy bien, mucho mejor que la ojo de perdiz de Nijar aunque me estoy jugando el destierro de Almería con ello. Por supuesto la roja ni de coña esa no vale ni para estar escondida…
-Huevos camperos lo más frescos posibles, si son de granja de gallinas sueltas y alimentadas con cereales y bichillos que ya pican ellas ni os cuento.
Un truco para saber si los huevos que os vende el vecino de turno diciendo que los cría él en un cortijo alimentadas con leche de hormiga… es romper el huevo en un plato y si está fresco la yema queda en el centro y el huevo no se desparrama queda redondo y muy pero que muy abultado con la yema como corona. De hecho parece un platillo volante de los años 60.
Elaboración:
Se pelan las patatas y se cortan longitudinalmente en 4 y se cortan muy finas.
Se echan en la sartén ,sin sal, con aceite suficiente para que casi las cubra a fuego medio. Se mueven con cuidado para que no se rompan. Cuando empiecen a estar blanditas se baja el fuego al mínimo y se tienen otros 10 minutos más. Por ultimo se echan en un escurridor para
que pierdan el exceso de aceite.
Se baten huevos suficientes para que las patatas naden en ellos. Se añade un poquito de sal.
Se les añade sal a las patatas y se mueven a sacudidas para mezclar bien la sal y se vierte en el bol de los huevos batidos. Con una cuchara de palo se mueven con cuidado para que la mezcla sea homogénea y se deja reposar unos minutos.
Por último se pone una sartén a fuego medio-alto con el culo cubierto de aceite y al echar la mezcla se baja el fuego para que no se queme y se cueza bien. A mi me gusta trabajar la tortilla a baja temperatura para que quede amarilla. Le damos la vuelta con cuidado y seguimos. La cocción al gusto de cada cual.

COCINA DE APROVECHAMIENTO. PATATAS EN ESCABECHE DE BOQUERÓN.
Carnes y pescadosSOBRASADA DE TOMATE
Verduras y hortalizas
Recuerdo los veranos que pasaba en la casa del pueblo con mis abuelos. Mi abuelo, el tío Domingo como lo conocían allí, se levantaba temprano, se ponía un pantalón corto a la altura del ombligo, una camiseta calada de tirantes y unas chanclas y se apresuraba a buscar el sitio más soleado de la casa para colocar allí una tabla llena de tomates con sal, que inclinaba cuidadosamente y cubría con una tela mosquitera. Una vez secos los guardaba en botes para usarlos durante el año en las comidas.
A mí me encantaba levantar la tela mosquitera y meter la manita debajo para coger uno de esos riquísimos tomates a medio secar. Eso me ha costado salir corriendo más de una vez.
Mi abuelo tenía una vara flexible a la que llamaba “el látigo”. Con el látigo en mano no dudaba en amenazarnos siempre que hacíamos una fechoría y hasta en alguna ocasión nos llegó a perseguir a zancadas por el huerto rozándonos de refilón el cachete mientras nosotros corríamos riendo y chillando.
De este entrañable recuerdo de mi infancia nace un aperitivo que yo preparo siempre con mucho cariño y nostalgia, al que llamo sobrasada de tomate.
Metemos en agua tibia un puñado de tomates secos hasta que estén bien hidratados. Después de un par de horas los sacamos y los dejamos escurrir. Pelamos ahora un ajo y junto a los tomates lo metemos todo en el vaso de la batidora. Añadimos un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y una cucharadita de pimentón de la Vera dulce o picante según las preferencias. Se bate todo muy bien hasta que quede una pasta cremosa y se prueba por si hay que añadir más aceite. A veces si los tomates están muy salados podemos añadir un tomate natural muy maduro. El toque final y mi gran secreto a voces es añadir un poco de azúcar para suavizar la acidez del tomate.
Esta peculiar sobrasada vegetariana es ideal como aperitivo untada en panecillos tostados, picos, colines o regañas, acompañado de quesos curados o frescos, de embutidos o simplemente con jamón.
LOS 10 MANDAMIENTOS DE LA PASTA
Recetas y pócimas

1-La pasta se cuece solo con agua y abundante sal nada más. El Avecrem, el aceite, la mantequilla, las especias solo sirven para estropear el sabor de la propia harina.
2-La pasta al igual que el arroz se pasa, por tanto, los comensales esperan a la pasta y no al revés. Jamás se prepara la pasta con antelación.
3-La pasta no se enjuaga, al igual que el arroz si se lava, pierde todo su sabor, así pues, se escurre y aún humeante se sacude un par de veces y se sirve inmediatamente.
4-La pasta se sirve al dente, es decir, hay que poder masticarla y que no quede babosa.
5-A La pasta rellena no se le añade salsa. Un poco de tomate frito casi sin aceite o un poco de mantequilla fundida basta. Si por ejemplo añadimos una salsa de 4 quesos de tetrabrik a unos ravioli rellenos de asado de ternera y trufa, nos va a camuflar muchísimo el relleno, mucho más exquisito que la salsa prefabricada.
(Con todos mis respetos eso es darle de comer perlas a los cerdos y me consta que se hace en muchas franquicias de restaurantes italianos)
6-Los espaguetis no se rompen al echarlos en la olla esperamos a que se pongan blandos para que entren sin que se partan y después se enrollan en el tenedor no se cortan nunca con el cuchillo.
7-Lo bueno de la pasta es en si la pasta y la calidad de su harina, no su salsa, cuanto más sencilla mejor.
8-Cuanto más tarde en cocer la pasta mejor. Sera un signo inequívoco de una pasta de muy buena calidad.
9-La pasta fresca esta cocida cuando comienza a flotar y tarda un par de minutos. Suelen estar hechas con huevo y apenas este cuajado el huevo la pasta esta cocida.
10-Nunca hervir varios tipos de pasta juntos ya que cada pasta tarda un tiempo en cocer. Además cada formato coge la salsa de una manera diferente.
BAR FLORIDA, LA SACRISTÍA DE BOQUITA DE CURA
Bares y restaurantes
Uno de mis bares preferidos es el Florida. Llevo frecuentándolo desde que iba al instituto en los ’90. Está en un callejón peatonal que da a la Rambla y a la calle Joaquín Peralta. Al principio lo regentaba un matrimonio muy mayor (yo le decía el bar de los viejecillos). Había que ir sin prisa. La señora dejaba abierto el grifo de la cerveza y llenaba las jarras de espuma y se iba a hacer otra cosa, al rato volvía y con una espátula tiraba la espuma sobrante y repetía el proceso una y otra vez hasta que llenaba la jarra… era para perder la cabeza viéndola…
Por debajo de la barra en la parte de dentro, tenían una guita, una cuerdecilla muy fina a modo de tenderete que usaban para ir colgando la cuenta de cada cliente, un papelillo escrito a lápiz que colocaban justamente enfrente de donde estaba el cliente. Cuando ibas a pagar sacaban el papelillo y hacían la cuenta a mano, contando en voz alta, por supuesto.
El bar está en mi barrio y también lo frecuentaba un chaval que había visto en el instituto, pero creo que al instituto iba poco. Lo veía siempre jugando al billar en el bar ángulo y en el pub concierto con sus greñas y su aspecto de macarrilla pero me caía muy bien.
En el 97 el bar cambia de dueños y se abre el 2 de septiembre… ¡y allí estaba el chaval de las greñas!
Por lo visto Ciriaco, el padre de Raúl le compró el bar a los viejecillos y ahora es Raúl quien lo lleva desde entonces.
El bar es un centro de reunión para todo el que va allí.
El concepto es muy sencillo productos de primera calidad hechos fritos o a la plancha, cerveza fria y buen vino.
Raúl compra el pescado a diario en el mercado de Los Ángeles, hace él mismo los pinchos, la ensaladilla, corta las tocinetas incluso sirven bacalaillas abiertas rebozadas.
Su plato más tradicional son las bravas, pero siempre tiene algunos tesoros fuera de carta como gamba roja, pulpo en aceite o entrecote de black angus. Además por encargo prepara arroces de todo tipo y choto al ajillo buenisimo.
El Florida es un bar que engancha y no solo es por sus tapas y raciones. El ambiente que ha conseguido Raúl hace que cuando te sientas en su terraza parece que estés en la plazoleta del pueblo rodeado de amigos. Ahora tiene camareros y sirven en las mesas pero no hace mucho, Raúl se sabía el nombre de todos sus clie
ntes (y aún se los sabe seguro) y cuando salían los platos se oía una voz desde la barra: ¡¡¡Paaaaaaaaaaacooooooooo, los riñoooooooooneeeeeeessss!!!
Aún lo hace cuando alguna tapa se queda colgada en la barra o cuando el bar está muy lleno, es decir, siempre.
Entre semana cuando somos pocos, nos sentamos dentro en la barra y es un gustazo echar un ratico con Raúl, un tío discreto que sabe bien lo que quieren sus clientes, aunque clientes ya le quedan pocos porque la mayoría ya somos amigos. ¡Salud!






